Ayer Domingo de Pentecostés nuestro Pastor Monseñor Carlos Ñáñez, durante la homilía de la misa radial que se trasmite todos los domingos a las 8 por Cadena 3 y a las 11 por Canal C; invitó a movilizarse para vivir el próximo Sínodo Arquidiocesano.

A los 446 años de la creación de la diócesis de Córdoba, por el Papa San Pío V, el 14 de mayo de 1570, quien establece la Diócesis de Córdoba del Tucumán. Al principio con sede en Santiago del Estero, después, a partir de 1699, con sede en Córdoba. La Iglesia local más antigua de Argentina. Una Iglesia que recibiendo esta rica herencia del Evangelio, quiere seguir transmitiéndolas a las generaciones que vienen.

En este contexto el Arzobispo de Córdoba afirmó “En este año 2016 queremos que la comunidad arquidiocesana vaya sensibilizándose y preparándose para este acontecimiento. Qué bueno que también lo tengamos presente en nuestras oraciones. Pidiendo al Señor que disponga nuestros corazones para la realización del Sínodo”.

“¿Qué es un Sínodo? Es una asamblea que de alguna manera refleja la realidad de una comunidad diocesana. La asamblea constituida por sacerdotes, consagrados, laicos. Una asamblea que es convocada por el Obispo y presidida por él. Y que reflexiona, estudia, pondera ciertos temas y a partir de ese trabajo, sugiere, propone algunas orientaciones y medidas concretas; el Obispo recibe las propuestas y tiene que ponderarlas, para que con las ayudas convenientes discierne en orden a tomar decisiones, que después tendrá que procurar implementar y acompañar”.

“¿Para qué un Sínodo? Para hacernos eco de aquello que nos ha pedido el Papa Francisco en su exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio”, una invitación a un renovado anuncio del Evangelio”.

Testimonio de una experiencia

“Escuchábamos el Evangelio que Jesús envía a los discípulos a llevar a todo el mundo el testimonio del Evangelio. Queremos reflexionar cómo poner en práctica cada vez mejor, ese mandato del Señor, ese encargo suyo. Conscientes también de que anunciar el Evangelio, no es simplemente transmitir un texto, desarrollar un tema, sino que es testimoniar una experiencia”, enfatizó el Arzobispo de Córdoba.

“El apóstol San Juan en su primera carta dice lo que nosotros hemos visto, lo que nosotros hemos oído, lo que nosotros hemos tocado eso es lo que le anunciaron. Y dice, ¿para qué? Para que ustedes estén en comunión con nosotros y nuestra comunión es con el Padre y el Hijo. Y esto lo tenemos que re descubrir en la Iglesia, porque a veces nosotros nos acostumbramos, pensamos que bueno…, es el desarrollo de un conjunto de prácticas, una serie de verdades que tenemos que afirmar, un conjunto de normas que hay que practicar, y se nos escapa lo fundamental: el encuentro con Jesús.

Y la evangelización es eso, decir yo me encontré con Jesús. Y el encuentro con Jesús cambió mi vida. Y eso es lo que te quiero decir. Porque Jesús, cuyo amor por mi yo descubrí, también te quiere a vos. Y abre su corazón a toda tu vida. Ese es el mensaje del Evangelio. Un mensaje que es consolador, reconfortante, iluminador, en definitiva, un mensaje salvador”.

Sínodo: proceso de revisión audaz

Monseñor Ñáñez quien anunció este Sínodo en Córdoba el pasado 4 de Octubre en la fiesta en honor a Nuestra Señora del Rosario del Milagro, patrona de Córdoba, subrayó que el Sínodo será un serio proceso que requerirá de coraje: “Iremos haciendo las consultas que caben, pero hacia eso nos encaminamos. Un renovado anuncio del Evangelio. Y a partir de eso también tendremos que revisar otras cosas. El Papa Juan Pablo II decía, hablando de una nueva evangelización, que tenía que ser nueva en el ardor, nueva en sus expresiones, nueva en sus métodos. ¿Tenemos realmente el empuje? Nuestro lenguaje, es comprensible? Las estructuras que canalizan y hacen posible la misión, son las adecuadas? Esa será la tarea”.

“Tenemos que hacerlo también en una clave que nos sugiere el Papa Francisco en su exhortación apostólica “La Alegría del Evangelio”, en clave de proceso, y dice: el tiempo es superior al espacio. Diciendo, no todas las cosas se resuelven en un instante. Uno no puede tener organizado y controlado absolutamente todo. No es así la vida. La vida es un proceso. Y entonces siempre hay que generar procesos e ir acompañándolos y sosteniéndolos. Ojala esto también signifique un nuevo proceso para la Iglesia que peregrina en Córdoba y que ya tiene 446 años de vida”.

La Madre camina con nosotros

“Y ahí está la Virgen Santísima que nos acompaña, así como el día de Pentecostés reunía, animaba e impulsaba a los apóstoles hacia la misión, así también la Virgen nos acompaña y nos impulsa a un renovado testimonio y anuncio del Evangelio en nuestra querida Córdoba, a ella le pedimos que nos ayude, nos auxilie para desarrollar esta tarea, para cumplir esta misión. En sus manos ponemos el próximo Sínodo Arquidiocesano”, enfatizó el Obispo al terminar la homilía.

Homilía completa en la Biblioteca Arquidiocesana por Prensa

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