Comenta: Claudia Vizcarra para la Arquidiócesis de Córdoba.

Fotos cobertura especial de Gustavo De Cabrera (15 y 16 de Junio – Salida delegación Córdoba, Acreditaciones, recibimiento en Parroquia Santo Cristo y procesión de imágenes).

Estamos viviendo en medio de una Ciudad Eucarística, anfitriona, que nos hace sentir familia a los que llegamos de distintas partes del país. La ciudad se ve con postes pintados celeste y blanco, banderas amarillas y blancas y un sin fin de carteles “¡Bienvenidos a Tucumán! ¡Bienvenidos a la Ciudad Eucarística!”.

A medida que van llegando los peregrinos y congresistas de todos los puntos del país para celebrar el XI Congreso Eucarístico, nos recibe un pueblo cálido, amable, sonriente y orgulloso de poder mostrar “su jardín de la República”.

Todos los lugares que recorrimos expresan alegría, amabilidad, reencuentros y compromiso de celebrar juntos este gran evento histórico de Fe.

Al llegar al Club Náutico, lugar donde nos acreditamos como peregrinos, nos reciben desde la calle jóvenes que se adelantan y “compiten” por ser los primeros en decirnos: “¡Bienvenidos! Los acompañamos a inscribirse, cualquier cosa que necesiten aquí estamos”. Son los “colaboradores” servidores, que están en el lugar desde las 6 de la mañana y hasta las 19 acogiendo, auxiliando con rapidez y entusiasmo a los que están desorientados.

María una de las jóvenes dice: “No puedo creer… llegó el momento, desde hace dos años que nos venimos preparando y ahora que están aquí queremos darles lo mejor. Ni nos damos cuenta que pasan las horas, porque estamos “copados” con la movida que está generando Jesús ¡es un groso!”.

El miércoles 15 al terminar el día, y ya acreditadas como ciudadanas de la Ciudad Eucarística, fuimos con un grupo de congresistas a la Basílica de la Merced a saludar a la Patrona de la Arquidiócesis de Tucumán. Le confiamos a las personas que participarían del Congreso y a las que estaban en viaje. Con alegría nos encontramos con monseñor Pedro Torres y monseñor Ricardo Seirutti Obispos auxiliares de Córdoba, concelebrando la misa vespertina; en ese momento sentimos que fue una oportunidad para ofrecer a la Patrona todo el pueblo que peregrina en nuestra Arquidiócesis de Córdoba.

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