Se abren las Puertas Santas, el abrazo de Dios a cada uno

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El Papa Francisco, al convocar el Jubileo Extraordinario de la Misericordia, nos invita a celebrarlo en cada una de las iglesias particulares unidos a la iglesia de Roma, como signo visible de la comunión de toda la Iglesia.

En Córdoba, con el deseo de “Caminar como Hermanos” en este año de gracia especial, el Arzobispo de Córdoba, Monseñor Carlos Ñáñez dispuso a través de un Decreto que la apertura de la Puerta Santa de la Misericordia se haga en todas las sedes parroquiales hoy domingo 13 de diciembre en la Iglesia Catedral de Córdoba. La celebración será presidida por Monseñor Carlos Ñáñez a las 18:30, comenzando en la Basílica Santo Domingo, desde donde se peregrinará hacia la Iglesia Catedral Nuestra Señora de la Asunción.

En Catedrales de las diócesis hermanas

El mismo gesto solemne de la Apertura de la Puerta Santa se hará en la diócesis hermanas de la Arquidiócesis de Córdoba, presidida por sus Obispos, a las que nos unimos en comunión fraterna. En la Iglesia Catedral de Cruz del Eje Nuestra Señora del Carmen a las 20.30, en la Catedral de San Francisco Iglesia San Francisco de Asís a las 9.30 con la procesión, en Río Cuarto en la Iglesia San Francisco a las 19 horas, en Villa María en la Iglesia Inmaculada Concepción a las 10.30 con procesión de las iglesias particulares que llegarán hasta la Catedral para santa misa.

En la homilía radial de esta mañana por Cadena 3 Argentina y televisada por Canal C para ser trasmitida a las 11 de la mañana, el Arzobispo de Córdoba monseñor Carlos Ñáñez afirmó que la apertura de la Puerta Santa significa el deseo de querer cambiar “Quiero cambiar, queremos cambiar, siempre hay algo para cambiar, ser más buenos. Dejar que el Señor me abrace, recibir su perdón, su amistad, dejar que me ayude a trasformar el corazón y me haga más bueno. El papa Francisco quiere que lo hagamos todos”. (Audio completo de la homilía).

Inaugurado en la Catedral de Bangui

El Año Santo de la Misericordia fue inaugurado por el Santo Padre el Papa Francisco en Bangui, en su viaje apostólico a África, la capital de uno de los países más pobres, inestables e inseguros de África, por la violencia interreligiosa que sufre esta nación desde 2013.

En este lugar donde el Papa Francisco dijo con humor que a lo único que temía era a los mosquitos, inauguró el Año Jubilar de la Misericordia con estas palabras: “Bangui es la capital espiritual de la oración por la Misericordia del Padre. Todos juntos pidamos la paz, la misericordia, la reconciliación, el perdón, el amor. Para Bangui, para toda la República Centroafricana y para todo el mundo y los países que sufren la guerra. Pidamos la paz. Todos juntos pidamos amor y paz. Amor y paz. Ahora, con esta oración, comenzamos el Año Santo, aquí, en esta capital espiritual del mundo”. 

En su homilía, el Papa Francisco habló de reconciliación y perdón. Esta fueron algunas de sus expresiones: “Una de las exigencias fundamentales de esta vocación a la perfección es el amor a los enemigos, que nos previene de la tentación de la venganza y de la espiral de las represalias sin fin”. 

“Dios es más potente y más fuerte que todo. Esta convicción da al creyente serenidad, valor y la fuerza de perseverar en el bien frente a las peores adversidades. Incluso cuando se desatan las fuerzas del mal, los cristianos han de responder al llamado de frente, listos para aguantar en esta batalla en la que Dios tendrá la última palabra. Y será una palabra de amor”. “Deponed estos instrumentos de muerte; armaos más bien con la justicia, el amor y la misericordia, garantías de auténtica paz”. 

Reconciliación, amor, perdón y paz. Fueron las últimas palabras de la homilía del Papa que recibieron un fuerte aplauso.

Apertura en la Basílica de San Pedro

El segundo acontecimiento de la Apertura de la Puerta Santa fue en la Basílica de San Pedro el pasado 8 de Diciembre día de la Inmaculada Concepción a María, en el que el Santo Padre pronunció estas palabras en el rito de apertura: “Oremos: Dios, que revelas tu omnipotencia sobre todo con la misericordia y el perdón, dónanos vivir un año de gracia, tiempo propicio para amarte a ti y a los hermanos en la alegría del Evangelio. Continúa a infundir sobre nosotros tu santo Espíritu, para que no nos cansemos de dirigir con fidelidad la mirada a Aquel que hemos traspasado, tu Hijo hecho hombre, rostro resplandeciente de tu infinita misericordia, refugio seguro para todos nosotros pecadores, necesitados de perdón y de paz, de la verdad que libera y salva. Él es la puerta a través de la cual venimos a ti, fuente inagotable de consolación para todos, belleza que no conoce el ocaso, alegría perfecta en la vida sin fin”.

En un día histórico para los creyentes del mundo, estamos todos invitados a participar, hoy tenemos la posibilidad y la gracia de vivir el abrazo de Dios que nos ama infinitamente.

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