Zona liberada fue una fiesta que el domingo pasado sumó compromisos por la vida, por la alegría, y por el fortalecimiento de los vínculos sociales. Una puerta abierta a muchas zonas liberadas que podremos instalar entre todos en nuestros barrios y comunidades de Córdoba. Estuvieron en el lugar el Arzobispo de Córdoba Monseñor Carlos Ñáñez y su Obispo Auxiliar Mons. Pedro Torres. 

Las adicciones constituyen uno de los síntomas más claros de la grave crisis en la que nos ha situado la “cultura del descarte y el consumo” (cfr. EG 2, Papa Francisco), que alienta el individualismo, la indiferencia, la falta de lazos sociales sólidos y de propuestas portadoras de sentido verdadero.

Sabemos que somos nosotros mismos los que hemos dejado que esta cultura se haya metido en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestras casas, en nuestros barrios, en nuestro día a día. Pero también somos conscientes que podemos cambiar y revertir esa “cultura del descarte y el consumo”. Un día, comenzamos a soñar con una zona en la que se alentara la alegría, el entusiasmo, la verdadera libertad; una zona en la que pudiéramos trabajar y encontrarnos con otros, una zona en la que se diga: “No” a todo aquello que nos mata, nos esclaviza y nos llena de angustia y tristeza.

Sí a la vida

Una Zona Liberada para la alegría y la vida tuvo lugar el domingo 15 de noviembre, en el Parque de las Tejas de la ciudad de Córdoba. Contó con la presencia de Monseñor Carlos Ñáñez y su Obispo Auxiliar Monseñor Pedro Torres, y de pastores que compartieron la tarde. Logramos entre todos, hacer realidad ese sueño. Confirmamos que Dios se manifiesta de maneras misteriosas, y todos los que se animaron a participar de la zona pudieron descubrir que es posible generar vínculos verdaderos entre las personas, sin importar la edad ni condición social, que es posible trabajar en equipo, que es posible decirle “SI” a la vida, a la alegría, a la libertad, que la dedicación y el compromiso por una causa común da siempre frutos buenos.

Realmente, fue una verdadera fiesta, una real zona liberada dónde se vivió y brilló la alegría. Gracias a todos los que ayudaron de distintas manera y a los que se sumaron a la propuesta. ¡Gracias por haber sido parte de esta alegría! Ahora vamos por más! ¡A contagiarla! ¡Qué sean muchas las Zonas Liberadas para la alegría: en nuestra casa, en nuestras comunidades, en nuestros barrios, en nuestros pueblos, en nuestra querida Córdoba.

“Yo les he dicho todas estas cosas para que en ustedes esté mi alegría,  y la alegría de ustedes sea perfecta.”  Jn. 15, 11.

Fotos: Ricardo Schmidt

No hay comentarios

Dejar respuesta