Mons. Torres: “Necesitamos renovar el pacto cultural”

Mons. Torres: “Necesitamos renovar el pacto cultural”

Compartimos un fragmento de la nota publicada el pasado 20 de Noviembre en el Diario La Voz del Interior de nuestro Obispo Auxiliar Mons. Pedro Javier Torres, donde destaca que un pacto cultural contiene el compromiso de superar los conflictos de modo pacífico y razonable, y no con la anarquía, la imposición o la violencia.

Descubre así que lo celebrado en cada Pascua implica un pacto no sólo con el Dios liberador, sino también con cada uno de sus hermanos.

Esta constatación –que anima nuestras comunidades religiosas e incluso la vida de las familias constituidas en el amor que se hace alianza en la celebración del matrimonio– también ilumina la vida a otros niveles.

Los pactos nos permiten –cuando se fundan en la verdad y en la justicia– la libertad y el desarrollo de los pueblos. Esa fue incluso la experiencia de Argentina, que a partir de la Constitución de 1853 pudo dar pasos para una convivencia pacífica.

Muchos pensadores hacen notar que para vivir en comunidad, para hacer viable la paz entre los humanos, necesitamos elegirnos cada día de nuevo, como hermanos, prójimos y socios; necesitamos renovar los pactos.

Pero hoy no sólo es necesario el pacto social político y moral, sino también un pacto cultural, que implica una decisión y un acuerdo de respeto, aprecio y diálogo recíproco que, reconociendo al otro como otro, valore su derecho a ser él mismo y a ser diferente, con su modo de vivir, de sentir y de opinar.

Construir la unidad y la paz no es igual a imponer una uniformidad, sino una reconciliación de diversidades que buscan el encuentro en la promoción del conjunto de condiciones que permitan a todos una vida plena.

Un pacto cultural contiene el compromiso de superar los conflictos (que siempre estarán) de modo pacífico y razonable, y no con la anarquía, la imposición o la violencia.

Pocos días atrás, el papa Francisco se preguntaba, en diálogo con sacerdotes latinoamericanos, cómo contrarrestar la tendencia a la fragmentación y el desarraigo.

Y respondía: “¿Cómo? Creando lazos y alianzas de amistad y fraternidad… aprender a conocer mejor y hacer suyas las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de sus hermanos… sentir como propios los problemas del vecino”.

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