El pasado domingo se celebró la II Jornada Mundial por los pobres. Compartimos un extracto de la homilía de nuestro Arzobispo, Mons. Carlos José Ñáñez, en la Misa Radial y Televisada, celebrada en la Parroquia “María y José” de Bario Ituzaingó de nuestra ciudad de Córdoba:

“El que quiera ser verdadero discípulo de Jesús tiene que seguir sus huellas. Y esta es la invitación de que en esta jornada nosotros recemos por nuestros hermanos que viven estrecheces y al mismo tiempo tengamos un corazón abierto y generoso. No se trata de entrar en polémicas, no se trata de ideologizar el tema para provocar enfrentamientos, o discusiones amargas. Se trata de que todos, según nuestra propia situación, procuremos vivir con sencillez, con austeridad. Cuando vivimos digna y austeramente, generalmente tenemos algo que compartir con nuestros hermanos.

Y a eso nos está invitando el Señor, en esta jornada. Que cada uno de nosotros tendrá que ver, tendrá que analizar, tendrá que ver en su propia situación, pero ir con sencillez, porque las personas no son importantes por las cosas que tienen o por el dinero que poseen. Somos importantes a los ojos de Dios, porque somos su obra, porque somos su creatura, y sobre todo porque somos sus hijos o estamos llamados a serlo. Desde ahí tiene que brotar esa actitud.

Y se nos invita a esa disposición sintiéndonos todos responsables de esto. Punto importante en nuestra condición de ciudadanos de esta Patria. Que tiene numerosas posibilidades, que tiene una población que es rica en talentos, pero que a veces no logramos encontrar caminos para que todos puedan vivir dignamente, sin angustias. Y esto lo tenemos que entender como sociedad, no sólo ya un sector determinado de actores, todos como sociedad decir: no puede ser que estemos un 30 % de nuestra población bajo el nivel de pobreza, y algunos en extrema indigencia. No puede ser. Tenemos que ver cómo entre todos hacemos algo para ir aliviando y solucionando esta situación.

Evidentemente las autoridades tienen una responsabilidad del todo especial porque son los gestores del bien común, que es aquella situación en la que los grupos y las personas pueden encontrar lo necesario para desarrollarse y vivir dignamente. También tienen una responsabilidad especial quienes como actores sociales tienen un especial protagonismo, empresarios, sindicalistas, dirigentes de movimientos sociales, aplicarse también desde su responsabilidad a atender este tema. También nosotros los pastores tenemos una responsabilidad en este sentido. Asumiendo las limitaciones y la fragilidades de la iglesia. (…) No podemos resignarnos a ésto, tenemos que buscar ser realmente una nación en donde todos podamos vivir dignamente”.

No hay comentarios

Dejar respuesta