En su homilía dominical, nuestro Arzobispo Mons. Carlos José Ñáñez, expresó la necesidad de “proponernos ser servidores unos de otros, con generosidad, sabiendo que en estos intentos muchas veces nosotros fallamos, pero lo importante es siempre volver a empezar, y asumir estas actitudes aún en medio de dificultades, aún en medio de las crisis. Esas crisis como las que nos toca atravesar en este momento de nuestra Patria. Crisis que nos sacuden, nos golpean, nos duelen. Pero crisis que también pueden ser oportunidades. Oportunidades si las sabemos reconocer y aprovechar.

Además, agregó que “una de esas oportunidades es que nos demos cuenta, todos, de que lo que sucede en nuestra Patria no se debe sólo a un determinado sector, a un determinado grupo, sino que es un problema que nos concierne a todos, a todos los Argentinos. Y reconocer ésto es un gesto de humildad. y la humildad decía Santa Teresa, es la verdad. Nos pone en la verdad. Éste es un problema de todos. Y la verdad nos dice Jesús, nos hace libres. Y entonces, caer en al cuenta que nuestro problema es un problema moral ante todo. Saber observar las leyes, procurar cumplir las leyes, no hacer mal a nadie, no perjudicar a nadie, no transar con el mal”.

Y es también un problema espiritual. No ahondar desencuentros y enfrentamientos. Pensemos en lo que hoy nos decía Santiago en su carta, no ahondar desencuentros, enfrentamientos. Sino al contrario, tender puentes. Acortar distancias, no ceder al egoísmo que encierra y esteriliza. Y a veces la propuesta es, que cada uno se arregle y allá los otros. El egoísmo encierra y esteriliza” indicó Mons. Ñáñez.

Finalizando su homilía, el Obispo recordó que esta semana “vamos a hacer memoria de las Santísima Virgen en su advocación de Nuestra Señora de la Merced, la redentora de los cautivos. La que interceda para librarnos de las esclavitudes, y cautividades. Pidamos a Nuestra Madre de la Merced que nos libre permanentemente de la esclavitud, del egoísmo, para que entre todos podamos construir comunidades y una Patria que sea verdaderamente fraternal”.

La celebración Eucarística del Domingo XXV del Tiempo Ordinario, se realizó en la Capilla Inmaculada Concepción de Barrio Galán, en el marco del desarrollo del XI° Sínodo Arquidiocesano “El primer anuncio, Hoy en Córdoba”.

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