Compartimos un extracto de la Homilía de nuestro Arzobispo Mons. Carlos José Ñáñez, en la Santa Misa radial y televisada celebrada el pasado Domingo en la Parroquia Transfiguración del Señor y Nuestra Señora del Valle de Barrio Ferreyra de nuestra ciudad de Córdoba.

“Jesús ha dicho, yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Es lo que Dios nos ofrece y quiere regalarnos. Es don suyo, antes que conquista nuestra. Tenemos que abrir el corazón, tenemos que recibirlo, pero es don suyo. Por eso los obispos de Latinoamérica y el Caribe, decían en la conferencia allá en aparecida en Brasil, el cristianismo no es una carga, es un don. Y ésto es algo a lo cual hay que volver una y otra vez para descubrirlo y redescubrirlo. No es un peso que se ha puesto sobre nuestros hombros, es un regalo que nos ha hecho Dios en su bondad y que nos hace vivir en plenitud. He venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.

Que bueno también pensar en esto cuando en nuestra patria se está discutiendo un tema importantísimo y Dios mediante el próximo miércoles en el senado se va a debatir la ley que está con media sanción de la Cámara de Diputados. Una oportunidad para que nosotros recemos, por nuestros representantes para que el Señor los ilumine, para que el Señor disponga el corazón a lo que es verdadero y justo. Que bueno si en estos días en las distintas comunidades hay iniciativas de oración para pedir ese don. Para que las personas que tienen que tomar estas decisiones puedan hacerlo con total responsabilidad. También hay expresiones manifestaciones que se hacen para expresar este deseo de cuidar, proteger, defender la vida.

Y esta bueno manifestarse, siempre que lo hagamos con respeto, sin ningún tipo de agravio, y si ponemos el interés en esto, no simplemente porque interesa sancionar a quien atenta contra la vida del niño por nacer, sino para poner el acento en que nadie sea inducido y mucho menos forzado a realizar eso y sobre todo para que no haya quien lucre con estas situaciones dramáticas.

Y mas allá de lo que resulte siempre como creyentes, como discípulos de Jesús tiene que estar presente este compromiso, y ese compromiso por la vida, cuidar de modo especial a la madre que afronta momentos difíciles. Acompañarla, ayudarla, sostenerla, para que pueda llevar a delante la gestación de un nuevo niño, para que se sienta acompañada y protegida.

Y también para que en nuestro país las leyes que dice en relación a al adopción tengan seriedad por supuesto, pero también agilidad, para quien quiere ofrecer acogida, cariño a quien no tiene otra oportunidad, pueda hacerlo y hacerlo con facilidad para cumplir ese noble gesto. Pensemos en esto tengamos esta intención en nuestra oración y también renovemos ese compromiso a favor de la vida, porque queremos realmente cuidar las dos vidas, la del niño por nacer y la madre que lo está gestando”.

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