En el Encuentro Pastoral realizado en el colegio de las Hermanas Concepcionistas, nuestro Arzobispo Mons. Carlos José Ñáñez, dió la bienvenida a los presentes. Compartimos algunos conceptos de lo expresado por el Arzobispo de Córdoba:

“Para comenzar me viene al corazón esta frase del evangelio: qué bueno y qué agradable que los hermanos vivan unidos. Allí Dios da su bendición, y nos hacemos acreedores de esta bendición como Iglesia de Córdoba”.

Luego de agradecer a todos los que trabajaron por la realización del Encuentro Pastoral, expresó su “gratitud a Dios Nuestro Señor que nos reúne, que nos inquieta. Dios nos impulsa a soñar, nos impulsa a que nos animemos a concretar el sueño de Jesús, de los apóstoles, el sueño de Pablo: ¡Ay de mí si no predicara el Evangelio! Qué lindo que podamos interiorizar este sueño”.

Con respecto a la perspectiva del camino sinodal que ya hemos comenzado a transitar como Sínodo, Mons. Ñáñez afirmó que “volvemos a repetir con sencillez y conviccion: que el sínodo es una gracia, implica una gracia que no es una cosa que recibimos, es una cercanía de Dios. Dios que esta en medio nuestro, es Dios que se acerca. Qué bueno dejarnos querer por Dios. El Papa insiste en que es fácil querer a Dios, pero no tanto el dejarnos querer por Él. debemos dejarnos querer que nos convierte en deudores de su benevolencia. Dios nos ama por primero, nos primerea” expresó el Obispo.

Además, Mons. Ñáñez destacó que “el Sínodo es un acontecimiento, no es un documento. Lo vamos recorriendo ya y en el aula sinodal nos demanda y requiere una actitud de acogida de la gracia de Dios, y fidelidad, correspondencia fiel a los dones que nos quiere regalar”.

Luego de presentar la forma de trabajo del documento, el arzobispo señaló que “esto va a demandar un esfuerzo de todos, nuestros proyectos van en un segundo momento, primero el Sínodo. Pensemos en caminar juntos. Les pido sobriedad en las realizaciones. Hay cosas que tendríamos que postergar, lo prioritario es el Sínodo. Lo importante es la preparación y la realización del Sínodo, gracia de Dios y acontecimiento en medio nuestro”.

Para finalizar, Mons. Ñáñez afirmó que “para esta tarea nos encomendamos a nuestros queridos santos cordobeses, María del Tránsito Cabanillas, María Catalina Rodríguez y por supuesto a San José Gabriel del Rosario. Junto con ellos convocamos a la Purísima, para que juntos nos alcancen las gracias de un camino fecundo para el bien de la Iglesia y de nuestra querida Córdoba. Los animo a que cada uno demos lo mejor de nosotros”.

Colaboración: Claudia Vizcarra

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