Durante el Encuentro con Cristo organizado por la Pastoral de la Juventud de nuestra Arquidiócesis, nuestro Arzobispo Mons. Carlos Ñáñez, compartió con los jóvenes su primer encuentro con Jesús. El Encuentro se realizó en el Colegio de las Teresas de nuestra ciudad, durante los días 3, 4 y 5 de Octubre.

“Como ustedes saben, estamos en la Arquidiócesis en el camino de la realización de un Sínodo. Y en ese Sínodo nos hemos propuesto profundizar eses tema del primer anuncio del Evangelio. ¿Qué es eso? Cómo fue nuestro primer encuentro con Cristo? Hoy pensaba también en esto. Yo tuve la gracia de nacer en una familia cristiana, y mis padres desde pequeño me iniciaron en las cosas de la fe, me anunciaron el evangelio. Y yo lo fui recibiendo. Pero hubo un momento muy especial. Una asamblea de la Acción Católica en el año 61, yo tenia 15 años, en San Juan. Y la predicación de un Obispo, que significó ahí mi encuentro con Cristo. Y creo que tuvo ahí también la semilla de mi vocación sacerdotal. Y  siempre lo recuerdo y es un motivo de renovar la adhesión a Jesús. Y han pasado 56 años de eso. Y me acuerdo completamente, en San Juan, en agosto, en una asamblea de la Acción Católica. Que lindo si también nosotros podemos decir, cuando fue ese primer encuentro con Jesús que me cambió la vida, para mejor. Y esa es la tarea de estos días, de hoy que ya culmina este triduo de Encuentro. ¡Qué lindo! A lo mejor ha sido aquí y ahora. A lo mejor ha sido antes. Recordarlo. Tenerlo grabado.

Y lo otro que se me ocurría era también del Evangelio de San Juan, cuando en la muerte de Lázaro, Jesús llega, y tiene un primer encuentro con Marta, Marta tiene una hermosa confesión de Fe, porque en el diálogo termina diciendo: ¿Crees esto? Yo soy la Resurrección y la Vida, ¿Crees ésto? Si señor, yo creo que tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo, el que debía venir al mundo. Una confesión preciosa de Marta. Pero después Marta va y le dice a María, el Señor está aquí y te llama. Y eso es una palabra para todos nosotros chicos y chicas, hoy. Cuando se haga presente el Santísimo Sacramento, o mejor, cuando se haga presente Jesús en el Santísimo Sacramento, hacer que en nuestro oído y sobre todo nuestro corazón resuenen las palabras de Marta, El señor está aquí y te llama… y hablemos con Jesús, pongamos nuestro corazón en sus manos. Él hará el resto. ¿Qué hará? Él lo sabe, seguro que será para bien, seguro que será abrirnos horizontes, hacernos descubrir la verdadera alegría. La que no miente, la autentica felicidad, que normalmente está en la pequeñas cosas y que se percibe desde un corazón pequeño. El Señor está aquí y te llama. Que resuene fuerte en nuestro corazón.”

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