El arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, brindó una entrevista en alusión a sus 20 años al frente de la diocesis más antigua de la Argentina. En diálogo con “La Voz”, el prelado agradeció a Dios y a la Virgen e hizo un balance positivo de su ministerio, en el que ha sabido superar las dificultades “con buena voluntad y espíritu de diálogo”.

Consultado por el papel de la Iglesia durante los tiempos de crisis del país, el arzobispo reconoció que “estamos repitiendo la historia” del 2001. “Esto nos está pasando en la Argentina con frecuencia regular. Estas crisis cíclicas en definitiva terminan perjudicando a los más frágiles de la población”, lamentó, y afirmó que ante esta situación, la misión de la Iglesia es “despertar una renovada esperanza, trabajar la solidaridad e invitar a que a través del diálogo podamos encontrar un camino”.

“Sueño con una Iglesia sencilla, que no busca situaciones de privilegio y de poder y que se pone al servicio del bien de todos; donde la propuesta y la animación de valores morales y espirituales tengan un papel importante”, expresó, admitiendo que para esto “es necesario que la economía funcione bien, que todos tengan lo necesario para vivir bien, pero también es necesario proponer razones para vivir con dignidad. Y la Iglesia tiene que brindar un servicio en ese sentido”.

Sobre la renuncia de la Iglesia al financiamiento estatal, explicó que se está trabajando a nivel nacional, ya que no es una tarea inmediata ni sencilla. “La voluntad es caminar para que la actividad pastoral se sustente desde sus propios recursos”, detalló, y advirtió: “Ahora es importante destacar que las autoridades públicas tienen responsabilidad con respecto al bienestar espiritual de la sociedad. Hay que encontrar un modo razonable justo y equitativo para contribuir a eso. No solamente con la Iglesia Católica sino también con otros credos”.

Consultado sobre los debates sociales, consideró que es lógico que las cosas que se dan en el mundo lleguen a la Argentina: “No somos una isla”, admitió. “Lo importante es que podamos dar un debate sereno y desapasionado, que busquemos la verdad y el bien. Y a veces no se ha dado entre nosotros, sino que el debate ha sido excesivamente apasionado, no exento de agravios y simplificaciones que no nos ayudan”, lamentó.

Sobre la crisis de abusos en la Iglesia, aseguró que “es una situación muy dolorosa. Pero es necesaria afrontarla en la verdad y con decisión. Esto ya había empezado con Juan Pablo II, Benedicto XVI dio pasos más firmes y el Papa Francisco está decido a llevar todo adelante. Creo que es una purificación que va beneficiar a la Iglesia”, sostuvo.

“La renovación (de la Iglesia) va por tomar en serio el encuentro con Jesucristo, su Palabra y su Evangelio. Desde ahí abordar todos estos temas con prudencia, con delicadeza, con auténtica caridad. No somos una ONG ni una institución promotora de la moralidad, sino que somos testigos de Jesucristo y tenemos que anunciarlo a él, a su obra y desde ahí mirar nuestra vida, nuestra tarea”, afirmó monseñor Ñáñez.

En ese sentido, manifestó: “Miro la renovación con esperanza. El asunto es hacer lugar a las nuevas generaciones. De los obispos que tienen responsabilidades al frente de una diócesis yo soy el más antiguo. En 25 años se ha renovado todo el Episcopado. No ha pasado lo mismo en los ámbitos dirigenciales, políticos y sindicales”, advirtió.

En cuanto al mensaje publicado por los obispos argentinos ante el año electoral que transcurre en la Argentina, el arzobispo de Córdoba expresó: “Fundamentalmente se habla de transparencia, honestidad y de hacer propuestas, que entre los argentinos hace tiempo que nos olvidamos. Se ve quién mide más en una encuesta, quién tiene mejor imagen mediática y no terminamos de discutir cuáles son las propuestas que ya hemos diagnosticado una y otra vez. Tiene que entrar en la política una consideración ética”, reflexionó.

Fuente: aica.org

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