Por decisión del papa Francisco, el lunes después de Pentecostés será obligatoria en toda la Iglesia la memoria de María Madre de la Iglesia. Hasta ahora se celebraba así en la Argentina y en Polonia. Mediante un decreto fechado el 11 de febrero de 2018, 160° aniversario de la primera aparición de la Virgen María en Lourdes, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos dispuso que la celebración se incluya en el Calendario Romano

El cardenal Robert Sarah, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, informó que por decisión del papa Francisco, el lunes después de Pentecostés será obligatoria en toda la Iglesia la Memoria de María Madre de la Iglesia, que hasta ahora se celebraba así en la Argentina y en Polonia.

Mediante un decreto fechado el 11 de febrero de 2018, 160° aniversario de la primera aparición de la Virgen María en Lourdes, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos dispuso que la celebración se incluya en el Calendario Romano General.

El motivo de la celebración, señaló el cardenal Sarah, es descrito brevemente en el mismo decreto, que recuerda la madurada veneración litúrgica a María tras una mejor comprensión de su presencia “en el misterio de Cristo y de la Iglesia”, como explica el capítulo VIII de la Lumen Gentium del Concilio Vaticano II. El beato Pablo VI, al promulgar esta constitución conciliar el 21 de noviembre de 1964, quiso conceder solemnemente a María el título de “Madre de la Iglesia”. El sentir del pueblo cristiano, en los dos mil años de historia, reconoció de diversas maneras el vínculo filial que une estrechamente a los discípulos de Cristo con su Santísima Madre. De tal vínculo da testimonio explícito el evangelista Juan, cuando habla del testamento de Jesús muriendo en la cruz.

La conmemoración litúrgica de la maternidad eclesial de María existía ya en las misas votivas del Misal Romano de 1975. Después, en el pontificado de san Juan Pablo II existía la posibilidad, concedida a las Conferencias Episcopales, de añadir el título de “Madre de la Iglesia” a las Letanías lauretanas; y, con ocasión del año mariano, la Congregación para el Culto Divino publicó otros formularios de misas votivas con el título de María Madre e imagen de la Iglesia. A lo largo de los años se aprobó también la inserción de la celebración de la “Madre de la Iglesia” en el calendario propio de algunos países, como la Argentina y Polonia, el lunes después de Pentecostés; y había sido inscrita en otras fechas tanto en lugares peculiares, como la Basílica de san Pedro, -donde se hizo la proclamación del título por parte de Pablo VI-, como también en los Propios de algunas Órdenes y Congregaciones religiosas.

El papa Francisco, considerando la importancia del misterio de la maternidad espiritual de María, que desde la espera del Espíritu en Pentecostés no dejó jamás de cuidar maternalmente de la Iglesia, estableció que, el lunes después de Pentecostés, la memoria de María Madre de la Iglesia sea obligatoria para toda la Iglesia de Rito Romano.

Esperamos que esta celebración -concluyó el cardenal Sarah-, extendida a toda la Iglesia, recuerde a todos los discípulos de Cristo que, si queremos crecer y llenarnos del amor de Dios, es necesario fundamentar nuestra vida en tres realidades: la Cruz, la Hostia y la Virgen. Estos son los tres misterios que Dios ha dado al mundo para ordenar, fecundar, santificar nuestra vida interior y para conducirnos hacia Jesucristo. Son tres misterios para contemplar en silencio.

Texto del decreto

Fuente: aica.org

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