En el marco del VIII Encuentro Nacional de Sacerdotes que se desarrolló en Villa Cura Brochero, Córdoba, organizado por la Comisión de Ministerios CEMIN, la Superiora de las Esclavas del Corazón de Jesús madre María Silvia Fiorentino presentó a Catalina de María y al Cura Brochero como misioneros de Dios. Además, invitó a los cerca de 600 sacerdotes presentes, a participar el 25 de Noviembre, y a sumarse a esta fiesta con gestos misioneros. 

La reflexión de madre María Silvia Fiorentino comenzó con unas palabras que el Cura Brochero había escrito en una carta a Madre Catalina “Haré siempre lo que pueda por la Congregación de su Instituto…no olvide que yo quiero mucho a sus Esclavas”.

Lo primero que señaló a los sacerdotes de Argentina fue “no se puede juzgar una época con las reglas y leyes de otra, la epopeya del Cura y la Madre Catalina con sus más y sus menos, hoy da frutos, quizás porque supieron vivir el dolor y la cruz como corresponde a los misioneros de verdad”.

Santo es el que ve más allá, el que se adelanta a lo que los simples mortales no podemos percibir, su celo lo lleva a romper reglas y dar pasos de gigante y seguirlo en sus locuras divinas nunca es fácil, agregó la religiosa.

Madre Catalina también sin saberlo rompió reglas, “fue laica comprometida y en los Ejercicios nace su vocación de entregarse a Dios, por situaciones  que nunca entenderé del todo se casa con el Coronel Zavalía y es madre adoptiva de sus dos hijos a quienes quiere como propios, nace su hija de sangre y muere , dolor indescriptible para cualquier madre, queda viuda y comienzan siete años de oscuridad y lucha para realizar su sueño dorado como ella lo llamaba, ser religiosa pero no como las que había en ese tiempo de clausura, ser jesuita en mujeres”.

Así nace en la Argentina de ese tiempo convulsionado, “más o menos como el nuestro, la primera congregación religiosa de vida activa” contemplativas en la acción” las Esclavas del Corazón de Jesús. O al decir de la Madre “Al paso que se trabaja se ama”.

Empujón apostólico   

El Cura comenzó la Casa de Ejercicios y antes de terminarla vio que necesitaba alguna Congregación que se hiciera cargo del Colegio de Niñas y de los Ejercicios Espirituales, conocía a las Esclavas de sus viajes con los serranos a los Ejercicios Espirituales en Córdoba, viajes duros y de logística endemoniada. Antes de terminar una casa empieza la otra para albergar a las hermanas.

Las hermanas ayudaron a Brochero y tomaron la posta: “A pesar de esos más y menos las Hermanas por decisión de Madre Catalina tomaron la posta y se decidieron a venir al Tránsito, 16 hermanas de la Casa Madre de Córdoba, a un lugar inhóspito, sin caminos, dejado de la mano de Dios y de los hombres, con un lenguaje propio que en la Docta Córdoba de esos tiempos no se comprendía e incluso se despreciaba, hermanas de familias mimadas por la vida que no sabían mucho de estas misiones, no habían montado a caballo en su vida  y tuvieron que practicar en la Casa Madre para no caerse a la primera”.

Les aseguro, agregó madre Silvia, que el cruce no es sencillo, los precipicios son peligrosos, los caballos o mulas saltan y trepan o bajan en posiciones increíbles, no es una cabalgata turística es el camino que lleva al otro para servirlo y ofrecerle los Ejercicios que salvan y componen sus vidas. Un empujón apostólico de verdad, una epopeya en todos los sentidos, irse lejos para enseñar y servir, lo que San Ignacio en sus Ejercicios predica sin parar y así lo hicieron ellas junto al Cura y ahora nos toca a nosotras continuarlo.

Madre Catalina en una de sus mejores frases nos dice “vuelen las Esclavas por el mundo” para dar a conocer el Corazón de Jesús a todos los hombres.

La  herencia

Ser herederas no es fácil, afirmó madre María Silvia, “las herencias se gastan inútilmente, se tergiversan y cambian su finalidad primigenia o por el contrario se las hace producir y crecer, nuestro trabajo en este momento es vivir hasta las últimas consecuencias lo que el Cura quiso y el Señor confirma con un discernimiento echo vida en la Congregación. Radicalizar el Evangelio, ir al que más necesita, dar y dar hasta que duela”.

De la Casa de Ejercicios no nos despegamos, afirmó, “seguimos con los jesuitas como predicadores privilegiados y sabios hijos de San Ignacio de Loyola, como el Cura y la Madre lo quisieron. Nuestras constituciones insisten en esta corriente ignaciana que da vida, un Museo se agregó para que todos los que pasen por la Villa puedan empaparse y conocer  la gracia de tanto esfuerzo compartido, los Colegios, el de niñas, su casi obsesión, cuando las mujeres de la época vivían en la mayor de las ignorancias,  un Internado para que las niñas que viven alejadas de Brochero puedan asistir a la escuela en un lugar protegido y cuidado , el colegio de varones con una orientación técnica para que adquieran la cultura del trabajo”.

Seguimos en una zona complicada, enfatizó la superiora de las Esclavas haciendo referencia a lo que falta por los necesitados, “si se  toma el caballo y se recorren las sierras se encuentra gente que vive exactamente como hace siglos atrás, sin agua, sin calefacción, en un clima que baja  a cero y más, la nieve  rompe caños para los que los tienen claro, la gente no puede trasladarse con facilidad por falta de caminos y faltan escuelas, falta trabajo, falta y falta a pesar de lo trabajado”.

En este sentido dijo a los más de 500 sacerdotes “Señores esta sigue siendo la periferia, se hizo y se hace mucho, pero hay muchos olvidados y pobres que sufren porque no tienen lo esencial para vivir, llegar a un Hospital es un gran trabajo, mucha gente no pudo lograrlo y son esos hombres y mujeres que no tienen rostro ni voz en nuestra Argentina llena de contradicciones y políticas sin sentido”.

El Cura e hijas de Madre Catalina, las hermanas que están en Brochero quieren ser la voz de los que no tienen voz. Esa es la verdadera herencia. No sacamos nada con edificar y hermosear los edificios si nos olvidamos de nuestros hermanos en sus necesidades más básicas, queremos llevar el Evangelio que dignifica al hombre y lo pone de pie, lo ayuda en su vida entera en lo espiritual y también en lo material. Esa es la verdadera herencia que nos dejó la Madre”, afirmó madre María Silvia.

Beatificación

Respecto a la beatificación de Madre Catalina invitó a todos los sacerdotes a participar “Están invitados a nuestra fiesta que se da en el cielo y en la tierra, el 25 de noviembre en Córdoba capital, Madre Catalina pasará a formar parte de esa legión de Beatos y personas reconocidas por la Iglesia por vivir el Evangelio con radicalidad. Será un acontecimiento de gestos misioneros, nuestros chicos y adultos irán a quienes más lo necesitan, se juntarán alimentos para las misiones que realizamos o para quien lo necesite, nadie es mayor ni más importante en una celebración eclesial.

En alusión a lo que dijo un sabio serrano el día de la beatificación del Santo Cura, “Ya lo sabíamos podríamos contestar nosotras también, esto es una confirmación que la Iglesia nos regala, es una buena noticia en medio de otras tantas malas que vemos y escuchamos a diario, no dejen de trasmitirla porque aquí está Dios ¡ y esto recién empieza!”

Fotos: Ezequiel Emanuelle – Comunicador del Colegio del Tránsito, Villa Cura Brochero, Red de Comunicadores Catalinos.

Fuente: madrecatalinademaria.com

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