En las situaciones más duras y dramáticas, como en una guerra, también podemos encontrar ejemplos de bondad y generosidad. Los médicos y el personal humanitario que trabajan en los conflictos armados son un buen ejemplo. Allá donde unos luchan por matar, ellos pelean por la vida.

“La presencia de los médicos, de los enfermeros y del resto del personal sanitario en las zonas devastadas por los conflictos, es un signo de esperanza. Son personas sabias, valientes, buenas que, siguiendo su vocación, trabajan en condiciones extremadamente peligrosas.

Recemos por los médicos y el personal humanitario presente en zonas de guerra, que arriesgan su propia vida para salvar la vida de los otros.”

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