En el marco del 104° Aniversario de la muerte de San José Gabriel del Rosario Brochero, nuestro Arzobispo Mons. Carlos José Ñáñez presidió la Santa Misa celebrada en el el Predio La Providencia de Villa Cura Brochero. Concelebraron la Eucaristía el Obispo de Cruz del Eje, Mons. Hugo Ricardo Araya; el Obispo Castrense (Ex Obispo de Cruz del Eje) Mons. Santiago Olivera; el Obispo de Río Gallegos, Mons. Miguel Ángel D’Annibale; el Obispo de San Francisco, Mons. Sergio Buenanueva;y el Obispo Auxiliar de Córdoba, Mons. Ricardo Seirutti.

En su homilía, Mons. Ñáñez destacó que “cuando Brochero llegó a este lugar es un hombre joven, 29 años, y se queda sólo. Pero no se dejó ganar por ningún tipo de desaliento. Ningún tipo de tristeza, sino que con una paciencia inquebrantable se entrega a la obra evangelizadora. Y está de por medio su fe inconmovible, su apego al Evangelio que medita y predica todo los días. Su esperanza confiada, confiada en las promesas del Señor, y que él lo va a acompañar y lo va a asistir. Y es su caridad generosa que lo lleva a entregarse totalmente a la obra del Reino al sevicio de sus hermanos atentos a todas sus necesidades, a las más importantes y a las más pequeñas”.

Además, destacó las palabras de Evangelio, cuando Jesús elige a 72 además de los 12. Y al respecto expresó que “la tarea de la evangelización no es sólo responsabilidad del obispo, de los sacerdotes, de los consagrados. Nos toca a todos. En esos 72 que elige el Señor estamos representados todos. Los que por el Bautismo, somos discípulos y seguidores de Jesús. Es una invitación a testimoniar el Evangelio. A anunciar ayudándonos y alentándonos mutuamente”.

Luego señaló que ésto es lo que nos invita insistentemente el Papa Francisco, una Iglesia en salida. “¿Qué significa eso? -señaló el arzobispo- Precisamente eso de dejar de lamentarnos, y ver confiando en el Señor que nunca nos abandona, qué podemos hacer entre todos.”

Finalmente, pidió la intercesión de San José Gabriel Brocehro y la Beata Catalina de María y que “nos alcancen la gracia de una confianza enorme en el Señor. De tener el deseo de salir, y hacer la tarea evangelizadora y de esperar los frutos como ellos los esperaron pacientemente”. “Y hagamos el propósito cada uno desde lo cotidiano, desde lo de todos los días, desde las cosas más sencillas, llevar adelante esta tarea para que el Evangelio de Jesús resuene en nuestra familia, en nuestros ambientes, en nuestra sociedad. Para que el mensaje evangélico renueve la vida de nuestra Patria, viviendo de veras nuestra adhesión a Jesús, el tomar en serio su Palabra, estamos construyendo también una Patria nueva, una Patria de hermanos, como la anhelamos y como de verdad la necesitamos” expresó el Arzobispo de Córdoba.

Texto completo de la Homilía

 

Fotografía: Hermana Emilse y Viviana Alcorta

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