Fuente: www.padrereginaldotoro.com 

En una larga, fecunda y prestigiosa historia de Sínodos en Córdoba, el padre Reginaldo Toro,  fraile dominico, maestro, pastor, fundador y Obispo de Córdoba, participó en el octavo Sínodo representando a su Orden religiosa. Fue el mismo año que es electo Prior Provincial de los Dominicos de la Provincia de San Agustín de Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Cuyo.

Éste es el único Sínodo diocesano celebrado en territorio argentino durante el siglo XIX, convocado por Monseñor Manuel Eduardo Álvarez (1876-1878), el 16 de julio de 1877, -fecha que se postergó luego al 1 de noviembre de ese año-, con el fin de ordenar las necesidades de los fieles y disciplinar conductas de orden eclesial. Versó sobre ventajas, dificultades y cambios acontecidos en el país en el período constitucional de ese siglo.

Habían pasado 125 años sin que se realizara un sínodo diocesano, “Los sínodos se celebran para: restablecer la disciplina eclesiástica, instalar la santa doctrina de los antiguos cánones, refrescar la memoria de los posteriores decretos y sanciones pontificias”. (Sínodo diocesano 1877, pp.15-17).

Fue un verdadero éxito, ya que asistieron 48 sinodales, el Cabildo eclesiástico completo, los miembros de la curia diocesana y 22 curas párrocos, que sobre un total de 22 parroquias. Nos  arroja, pues, un porcentaje del 68% del clero parroquial. Participaron nueve religiosos, entre ellos Fray Reginaldo Toro, entre los sinodales fundadores de congregaciones religiosas, institutos educacionales y superiores de las órdenes religiosas de Córdoba.

En este Sínodo participa el padre José Gabriel Brochero junto a 21 curas párrocos y en mismo año se inaugura la Casa de Ejercicios Espirituales con tandas que superaban las 700 personas. Es el momento histórico donde emerge como cura del Tránsito.

El Fray Reginaldo Toro asumirá este momento histórico para la Iglesia de Córdoba y Argentina como Provincial de la Orden Dominica con un compromiso radical por la educación. En las Ordenanzas que escribió tras ser electo Provincial en el Capítulo de 1877 recomendaba: “cumpliendo con un deber de que somos deudores a los pueblos, pongan los Priores escuelas primarias como está determinado para algunos conventos en las Actas”… (AOPC, Caja Documentos Históricos 1869-1910, Caja 2. F.375/380v – Ordenanzas del Fray Reginaldo Toro del 17.11.1877).

”… para que además de instruir a los niños en las letras, los eduque en la moral y deberes religiosos que es la base y fundamento de nuestro porvenir feliz y tal debe ser su empeño en esto, que no busque más recompensa que la que el Señor le ha de dar…” (AOPLR. Auto de Visita del Convento del 14.06.1878).

Once años más tarde en 1888, al asumir como 24º Obispo de Córdoba, respetará lo establecido en este Sínodo e intentará fortalecer temas importantes como la catequesis (luego implementada en otras diócesis de Argentina), la predicación de la palabra, el culto en especial la eucaristía, entre otros.

Predicador del primer anuncio

Actualmente la Iglesia de Córdoba a 141 años de aquel acontecimiento eclesial está participando del XIº Sínodo en el que reconoce que el primer anuncio del Evangelio – tema de la convocatoria- es una herencia de los santos cordobeses, un legado de gracia.

“El XI Sínodo es una ocasión histórica para conectarnos con nuestros precursores celebrando la herencia preciosa de gracia y de santidad que siempre existió en nuestra tierra cordobesa unida, desde su origen, a la primera evangelización: el primer anuncio histórico del Evangelio que se hizo en este territorio. Nuestros venerables antecesores, los santos de ayer, nos hacen redescubrir el camino eclesial de hoy”. (Instrumento de Trabajo, Sección XIII: el primer anuncio en la herencia de los santos cordobeses).

En el mismo Documento de Trabajo publicado en Marzo de 2018 se  menciona a Fray Reginaldo Toro junto a un ramillete de beatos y santos precursores del primer anuncio del evangelio:

No se pueden dejar de nombrar, en esos mismos contextos históricos de la Córdoba de entonces, a la monja dominica riojana Sor Leonor de Santa María Ocampo que vivió en el Monasterio de Santa Catalina de Siena (1841-1900); al Obispo de Córdoba Fray Mamerto Esquiú (1826-1883),  figura políticamente relevante por su encendida defensa de la Constitución Argentina de 1853; al venerable padre Fray José León Torres (18491930) que trabajó con las hermanas Mercedarias de Jesús; a Fray Reginaldo Toro (1839-1904)  que acompañó a las hermanas Dominicas de San José”; al Vicario Jerónimo Emiliano Clara quien colaboró con las hermanas Concepcionistas; al padre jesuita José María Bustamante fundador en 1885 de las hermanas Adoratrices del Santísimo Sacramento, conocidas como Adoratrices Argentinas; al español Fray José Antonio de San Alberto (1727-1804) quien junto a las hermanas Carmelitas Argentinas fundaron la Real Casa de niñas huérfanas y señoritas nobles donde se educaban las hijas de las familias españolas junto a criollas, mestizas,  mulatas y niñas abandonadas”. (Instrumento de Trabajo, sección XIII, pag. 199).

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