“El pueblo santo de Dios nos mira y espera de nosotros no solo simples y obvias condenas, sino medidas concretas y efectivas”, expresó el papa Francisco, durante la apertura de la reunión sobre ‘la protección de los menores en la Iglesia’, para la que el pontífice convocó a Roma a los presidentes de las conferencias episcopales, los jerarcas de las Iglesias orientales, representantes de la Unión de Superiores Generales y de la Unión Internacional de Superioras Generales, miembros de la Curia romana y el Consejo de cardenales.

Francisco abrió la jornadas en la Sala del Sínodo recordando que “ante el flagelo del abuso sexual perpetrado por los hombres de la Iglesia en detrimento de los menores, pensé en preguntarle a ustedes para que juntos escuchemos al Espíritu Santo y dóciles a su guía escuchemos el grito de los pequeños que piden justicia”. Y añadió que en el encuentro, “la carga de la responsabilidad pastoral y eclesial nos pesa, obligándonos a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda sobre cómo enfrentar este mal que aflige a la Iglesia y la humanidad”.

Tras la oración inicial, el Papa pidió a los participantes comenzar el camino “con un espíritu de máxima parresía, coraje y concreción”. “Le pido al Espíritu Santo que nos apoye en estos días y nos ayude a transformar este mal en una oportunidad para la conciencia y la purificación –ha proseguido–. Que la Virgen María nos ilumine para tratar de curar las graves heridas que el escándalo de la pedofilia ha causado tanto en los niños como en los creyentes”.

Iniciamos, pues, nuestro camino armados de fe y del espíritu de máxima parresia, de coraje y de concreción, alentó el Papa Francisco a los participantes. “Como ayuda, quisiera compartir con ustedes algunos criterios importantes formulados por las diversas Comisiones y Conferencias Episcopales – los han enviado ustedes, dijo el Papa, y yo los he enumerado un poco – son líneas guías para ayudarnos en nuestra reflexión que les serán entregadas a ustedes. Son un simple punto de partida, que viene de ustedes y regresa a ustedes, y que no quita la creatividad que debe existir en este encuentro”.

Antes de concluir sus palabras introductorias, el Papa Francisco agradeció en nombre de todos a la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, a la Congregación para la Doctrina de la Fe y a los miembros del Comité Organizador por el excelente trabajo realizado con gran compromiso en la preparación de este encuentro. “Finalmente –concluyó el Papa– le pido al Espíritu Santo que nos sostenga en estos días y que nos ayude a transformar este mal en una oportunidad para la conciencia y la purificación. Que la Virgen María nos ilumine para buscar curar las graves heridas que el escándalo de la pedofilia ha causado tanto en los pequeños como en los creyentes”, concluyó el Santo Padre.

El programa del encuentro prevé que de jueves a sábado haya tres relaciones cada día, la primera fue realizada por el cardenal Luis Antonio Tagle con el título “El olor de las ovejas. Saber su dolor y curar sus heridas está en el corazón de la tarea del pastor”. Diariamente también los participantes tendrán espacio para las preguntas, trabajos en diferentes grupos lingüísticos y oración por la tarde con el testimonio de una víctima de abusos.

El sábado por la tarde se llevará a cabo una liturgia penitencial y el domingo por la mañana una concelebración eucarística, ambos acontecimientos serán en la Sala Regia del Vaticano. Al finalizar la misa, el papa Francisco pronunciará su discurso final.

Los organizadores informaron que será posible seguir en línea algunos momentos del encuentro a través de la web oficial: www.pbc2019.org 

Fuente: aica.org

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