¡Hola a todos! Somos Inés, Maximiliano y Francisco. 

Desde el 25 de marzo nos encontramos en la selva amazónica de Ecuador, vinimos como misioneros Ad Gentes laicos, enviados desde nuestra querida parroquia Capuchina de Córdoba Capital. 

Fuimos recibidos por el Vicariato Apostólico de Aguarico (Misión Capuchina en la Amazonia desde el año 1953), donde más de 70 misioneros de distintos países, entre sacerdotes, religiosos/ as, laicos, entregan su vida a la misión en esta tierra marcada por el martirio de Monseñor Alejando Labaka y la Hermana Misionera Inés Arango en el año 1987. 

Llegamos con la intención de permanecer un año en la misión, esto implicó renunciar a muchas cosas, el estudio, el trabajo, la familia, las comodidades de estar en casa. Pero todo esto se minimiza cuando es Jesús al que estas siguiendo. Tener la posibilidad de ir mas allá de las fronteras, respondiendo a este llamado Ad Gentes sin duda que es y será algo que marcara nuestra vida, en todas sus dimensiones. 

Nuestro servicio pastoral actualmente está dedicado a los jóvenes de las áreas: Urbana (Inés), rural (Maximiliano) e indígena (Francisco). Es todo un desafío y un aprendizaje muy grande el poder estar acá, compartiendo la vida en una realidad completamente distinta, con una sociedad, cultura, costumbres y tradiciones diferentes. Nos invita a salir de nosotros mismos, despojarnos de todo lo nuestro, a la minoridad y estar entregados generosamente a la misión, a responder con alegría desde lo sencillo; charlando con algún joven, acompañando los diferentes grupos, organizando actividades, cantando en una misa, visitando comunidades que viven en el corazón de la Amazonía, caminar kilómetros o viajar horas por el rio para llegar a ese ENCUENTRO. 

Ahí Jesús nos llama, nos espera y quiere que aprendamos a descubrir su presencia en la Selva, en su creación y sobre todo en los pueblos amazónicos que en ella habitan. 

Les pedimos que con su oración sigan acompañando esta misión en la Amazonía y los animamos, jóvenes, a responder con alegría y decisión a la misión que Dios hoy les está pidiendo. 

¡PAZ Y BIEN!

 

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