El Papa Francisco le envió una carta a Monseñor Ñáñez por sus bodas de plata episcopales

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Misa de acción de gracias por las bodas de plata episcopales de Monseñor Carlos Ñáñez. El Papa Francisco le envío una carta y su bendición apostólica.

Esta mañana a las 8 en la trasmisión de la misa radial por Cadena 3 Argentina y televisada por Canal C, se  celebró la misa de acción de gracias por la bodas de plata episcopales de Monseñor Carlos José Ñáñez Arzobispo de Córdoba, en el Santuario de Nuestra Señora del Rosario del Milagro Patrona de la Arquidiócesis de Córdoba, en la Basílica Santo Domingo de la ciudad de Córdoba Argentina.

La celebración estuvo presidida por Monseñor Ñáñez,  concelebrada por Monseñor Ángel Rovai Obispo emérito de Villa María, los Obispos auxiliares Monseñor Pedro Torres y Monseñor Ricardo Seirutti, por sus vicarios episcopales y sacerdotes del clero secular y religioso que se acercaron para compartir la eucaristía. Estuvo presente el Gobernador de Córdoba Juan Schiaretti con su esposa, miembros del Comipaz, Comité Interreligioso por la Paz; familiares, amigos y muchos fieles que madrugaron para participar de la celebración.

Monseñor Ñañez recibió la ordenación episcopal el 24 de Enero de 1991 en el Estadio Corazón de María de Alta Córdoba, ordenado Obispo por el Cardenal Raúl Francisco Primatesta, obispos co consagrantes el Nuncio Apostólico de Su Santidad, Monseñor Ubaldo Calabresi, y el entonces obispo de Río Cuarto, Monseñor Adolfo Arana, que junto a otros hermanos obispos lo agregaron al Colegio de los obispos.

Agradecimiento 

En la homilía hizo memoria agradecida “María Santísima, como buena madre y maestra, me ha llevado siempre hasta su Hijo Jesús, invitándome a “hacer lo que Él diga”. Con asombro y profunda gratitud constato la compañía y la ayuda constante del Señor Jesús, que nunca me dejó de su mano, y de su Santísima Madre que permanentemente me ha sostenido en mi ministerio”.

“Agradezco también a mis hermanos obispos que me acompañan, particularmente a Mons. Pedro Torres y Mons. Ricardo Seirutti, mis colaboradores más cercanos en la Arquidiócesis, a mis hermanos sacerdotes, a los consagrados y consagradas, y a todos los miembros del pueblo santo de Dios que peregrina en Córdoba. Es una alegría enorme y un grandísimo consuelo compartir con todos ustedes esta celebración”.

Pedido de perdón

También el Pastor guía de la Iglesia peregrina de Córdoba pidió perdón, y pidió que el Señor  realice la obra que Él mismo comenzó: “Junto a mis sentimientos de asombro y de gratitud, quiero expresar también mi pedido de perdón ante todo al Señor y también ante la Iglesia por mis lentitudes, mis torpezas, mis ingratitudes y mis fragilidades en el testimonio y en el servicio al evangelio. El “año de la misericordia” que estamos transitando me anima a confiar en el perdón generoso del Señor y a mirar con esperanza el camino todavía por recorrer. Le pido al Señor que lleve a término la obra que Él mismo empezó, como se nos dice el día de nuestra ordenación episcopal, y que como obsequio de este jubileo me conceda la gracia de aceptar sin retaceos su amor y de corresponderlo con fidelidad y alegría en el servicio generoso de su pueblo. A ustedes, queridos hermanos y hermanas, les pido que me acompañen con su oración en esta súplica”.

Brochero intercesor

Durante la homilía puso a Brochero como intercesor de su ministerio: “Quiero poner como intercesor “especial” al querido cura Brochero, junto a “su” Purísima. Anteayer viernes hemos recibido con inmensa alegría la noticia de la aprobación del milagro que abre paso a su próxima canonización. Con ansias aguardamos la fecha de ese feliz acontecimiento que alegra y enriquece a la Iglesia que está en Córdoba, a la Iglesia que está en Cruz del Eje, a toda la Iglesia que está en la Argentina, y que alegra y enriquece de modo particular a todos los sacerdotes que contemplamos en Brochero a un pastor según el Corazón de Jesús, a un pastor “con olor a oveja”, como le gusta decir al Papa Francisco.

Ser misericordiosos

El Arzobispo de Córdoba enmarcó su reflexión en el Año jubilar de la Misericordia exhortando a vivir obras de misericordia “Se nos invita también a tener una mirada misericordiosa para con los privados de libertad. El Señor ha venido a proclamar la liberación a los cautivos. Es también encomiable la tarea de los voluntarios de la pastoral carcelaria, así como también la esforzada labor de los miembros del servicio penitenciario. Aún en medio de las serias dificultades que plantean los problemas de seguridad, la actitud del discípulo de Jesús y de toda persona de buena voluntad no es la de la revancha, ni la de la venganza, sino la del perdón y la del ofrecimiento de nuevas oportunidades a quien ha equivocado el camino, a quien ha delinquido. También ésta es una obra de misericordia: “estaba preso y vinieron a verme”.

“El santo Padre nos sugiere vivamente practicar, especialmente en este año, las obras de misericordia corporales y espirituales. Es bueno interiorizarnos acerca de cuáles son esas obras en vistas a procurar que estén en nuestro corazón y en nuestras manos (el Catecismo de la Iglesia Católica puede ayudarnos a tal fin). Tengamos presente que al final de nuestras vidas -como nos recuerda san Juan de la Cruz- seremos examinados en el amor y en las obras del amor”.

Carta y bendición del Papa Francisco

En Diciembre pasado monseñor Ñáñez recibió con gran sorpresa, por correo postal desde Roma,  una carta del Papa Francisco para saludarlo y manifestarle su cercanía por los 25 años de servicio como Obispo, con fecha del 3 de Diciembre de 2015.

La carta de una página y media llegó escrita en latín, lengua madre, por lo tuvo que ser traducida al español para poder compartirla este domingo al finalizar la celebración. Un gesto de colegialidad, de cordialidad, cercanía y delicadeza del Santo Padre, como tantos que realizó desde el inicio del Pontificado.

En uno de los últimos viajes que Monseñor Ñáñez realizó a Roma con la dicha de encontrarse e intercambiar diálogos con el Papa Francisco, salió el tema del aniversario de los 25 años como Obispo de Córdoba, y el Papa recordó con buena memoria ese día de la ordenación episcopal, especialmente el calor de aquel 24 de enero de 1991. Jorge Bergoglio en ese momento participaba de la ceremonia y al año siguiente el 20 de mayo de 1992 Juan Pablo II lo nombraba obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires, donde también estuvo monseñor Ñáñez presente.

Hoy participamos de un ejemplo de amistad, de cordialidad, de comunicación de “proximidad” que nos impulsa a vivir el Evangelio de Jesús en el amor. Somos en esta mañana receptores activos y agradecidos de su bendición.

Carta textual

Al Venerable Hermano

CARLOS JOSÉ ÑÁÑEZ

Arzobispo Metropolitano de Córdoba en Argentina

A ti, Venerable Hermano, que en el próximo mes de Enero -por concesión del benignísimo Dios- cumplirás felizmente tus bodas de plata en el Episcopado, te enviamos con alegría estas Letras para manifestarte el sentimiento festivo de Nuestro espíritu y al mismo tiempo expresar la comunión fraterna que nos une contigo en el Episcopado.

Ya que, además, tenemos noticias ciertas de que has trabajado con la debida diligencia en el sagrado ministerio que desempeñas, deseamos aprovechar esta ocasión para felicitarte por las fecundas tareas cumplidas y recordar los principales momentos de tu apostolado.

Siendo joven, después de concurrir al Liceo Militar, para los estudios secundarios, y al Seminario de Córdoba, para los de filosofía y teología, fuiste constituido sacerdote para tu nativa arquidiócesis de Córdoba, y posteriormente te dirigiste a Roma y obtuviste la licenciatura en Teología en la Universidad Pontificia Gregoriana.

En el año 1990 el santo Pontífice Juan Pablo II, atendiendo a tus cualidades y talentos espirituales y a tu pericia en las cuestiones eclesiales, te nombró Obispo con el título de Lete y Auxiliar de Córdoba; recibiste la ordenación episcopal en el mes de Enero del año siguiente. Luego fuiste designado Arzobispo Coadjutor de Tucumán, y finalmente fuiste trasladado a la Sede metropolitana de Córdoba en Argentina, la que actualmente gobiernas cuidadosamente y con fidelidad.

En el desempeño del gravoso oficio episcopal, siguiendo los ejemplos de Cristo, buen Pastor, dotado de un gran espíritu de servicio y fiel al Magisterio de la Iglesia y al Romano Pontífice, exhortaste al clero y a los fieles a seguir el Evangelio y a dar testimonio de él con el ejemplo de las buenas obras y de la vida misma.

Así pues, Venerable Hermano, al recorrer tan fausta memoria de tu vida, alégrate en Dios, pronunciando agradecido este cántico de alabanza: “Alaba, alma mía, al Señor; alabaré al Señor en mi vida, cantaré para mi Dios, mientras exista” (Salmo 146,1).

Ten presente que Nos, como Sucesor del bienaventurado Pedro, elevamos, al recordarte en la celebración de la Misa, fervientes súplicas, y con ellas pedimos a los santos Apóstoles Pedro y Pablo, y a San Francisco de Sales, Obispo y Doctor de la Iglesia –en cuya fiesta fuiste ordenado Obispo- y con la protección de Nuestra Señora de Luján, Madre y Reina de nuestra querida Nación Argentina, los mejores dones sobrenaturales para ti.

Finalmente, Venerable Hermano, impartimos de todo corazón la Bendición Apostólica, como testimonio de Nuestra fraterna comunión y caridad, para ti y para la comunidad de la iglesia de Córdoba, tan amada para Nos, mientras pedimos vuestra oración por Nos y Nuestro Ministerio Petrino.

¡“Que todas vuestras obras se hagan en la caridad” (cfr. 1 Cor 16,14), hijos amadísimos!

En el Vaticano, el día 3 de diciembre del año 2015, tercero de Nuestro Pontificado.

Francisco

Papa Francisco-Arzobispo-Cordoba

Autoridades presentes. El Gobernador de Córdoba Juan Schiaretti con su esposa, y miembros del Comipaz.

 

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