El pasado 31 de Marzo y en el marco de la próxima Beatificación de Monseñor Angelelli y mártires riojanos, se celebró la Santa Misa en Villa Eucarística, comunidad donde Angelelli inició sus estudios, hizo la Primera Comunión y Confirmación.

La Eucaristía fue presidida por nuestro Arzobispo Mons. Carlos José Ñáñez y concelebrada por nuestro Obispo Auxiliar Mons. Pedro Javier Torres y Mons. José Ángel Rovai, Obispo emérito de la Diócesis de Villa María.

En la celebración, Coca de Escolari compartió su testimonio sobre sus momentos compartidos con Mons. Angelelli. Coca es feligresa de la parroquia Cristo Redentor y vive en la zona de Camino San Carlos donde se encuentra la capilla de Villa eucarística.

Yo lo conocí después que se había ordenado sacerdote, aunque en mi casa se hablaba de él porque había sido compañero de uno de mis tíos en la escuelita que las Hnas. Adoratrices tenían. En el año 1957 junto a otras tres maestras comencé a trabajar en esta escuela de V° Eucarística. En ese entonces el P. Enrique nos visitaba con cierta frecuencia. Se sentía muy ligado a este lugar donde había pasado su niñez y parte de su adolescencia hasta los 15 años cuando entró al Seminario.

                Era una fiesta para todos cuando él llegaba a la escuela. Los niños lo adoraban, se quedaban extasiados escuchándolo hablar. No era necesario pedir silencio: tenía esa manera tan particular de expresarse que sus palabras llegaban al corazón de niños, jóvenes y adultos. Era el hombre más carismático que conocí, siempre con esa amplia sonrisa que solo pinta el rostro de las personas felices. Al  haberlo conocido era imposible no quererlo. Era alto, simpático, abierto a cualquier conversación, casi todos lo tuteaban, lo llamaban por su nombre y a veces hasta le decían “Pelado”. A raíz de la relación amistosa que teníamos un día me animé a decirle: P. Enrique, con Juan mi novio queremos pedirle que sea ud. quien celebre nuestro matrimonio y él accedió inmediatamente y el 4 de abril nos casamos en la Iglesia de los Capuchinos.

                Al año siguiente fue nombrado obispo auxiliar de Córdoba y a medida que pasaba el tiempo sus visitas se fueron espaciando, su presencia era requerida en otras partes. En 1964 fue nombrado capellán de V° Eucarística y otra vez lo tuvimos entre nosotros, pero por poco tiempo ya que su labor pastoral lo llevó por otros caminos: se involucró en los conflictos gremiales tratando de hacer respetar los derechos de los trabajadores. En 1968 fue nombrado obispo de La Rioja, entonces los vecinos de San Carlos y San Antonio nos reunimos en un almuerzo que se hizo en la pista de baile que tenía la flia. Cherubini. Y para allá partió y  siguió su labor incansable como pastor de su pueblo.

                Nuestro querido Enrique será beatificado el 27 de abril de este año… Si tanto trabajó hasta arriesgar su vida por las causas justas confiemos en él y elevemos oraciones para que lleguemos a tener un país con menos pobres, más unión, más trabajo, más hermandad y compromiso como ciudadanos. Imagino que así lo habría soñado Él. Gracias.

Coca de Escolari

 

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