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En la Festividad de Nuestra Patrona, Nuestra Señora del Rosario del Milagro, nuestro Arzobispo Mons. Carlos José Ñáñez, saludó y agradeció antes de comenzar la Eucaristía al Obispo de Salta Mons. Mario Cargnello, quien presidió la Santa Misa.

Compartimos sus palabras a continuación:

Querido Hermano:

Te agradezco de corazón que hayas aceptado mi invitación para presidir esta Eucaristía en honor a la Santísima Virgen, Nuestra Señora del Rosario del Milagro, Patrona de la Arquidiócesis de Córdoba.

En nombre de la Arquidiócesis y en el mío propio quiero darte una cordial bienvenida y hacerla extensiva a todos los fieles de tu Arquidiócesis que nos acompañan y que han traído hasta nosotros la imagen peregrina del Señor del Milagro.

El año pasado me invitaste a presidir la Misa principal de la celebración del Señor de Milagro de Salta. Fue una experiencia preciosa e imborrable. En esa oportunidad, ambos destacamos la historia común de las imágenes del Señor y de la Santísima Virgen llegadas desde España al puerto del Callao en el Perú. Vos también destacaste en esa oportunidad los vínculos históricos entre la Iglesia de Córdoba del Tucumán y la naciente diócesis de Salta.

La celebración del año pasado y esta celebración son sin lugar a dudas ocasiones propicias para intensificar nuestros vínculos eclesiales y fraternos. Por otra parte, la veneración de estas imágenes nos invitan, a su vez, a experimentar y a profundizar la afirmación tradicional que nos recuerda: “a Cristo por María”.

De la mano delicada y maternal de María Santísima queremos acercarnos juntos, cordobeses y salteños, a Jesús, nuestro Señor y Salvador. En Córdoba, además, queremos encaminarnos decididamente a la realización del XI° Sínodo Arquidiocesano en donde anhelamos “escuchar lo que el Espíritu dice a la Iglesia que está en Córdoba” (cf. Apoc 2,7), para anunciar a todos a Jesús, desde la experiencia de un encuentro con Él, convencidos que “conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestra palabra y obras es nuestro gozo” (DA 29)

Que el Señor renueve en nosotros esa gracia y esa experiencia y nos dé el coraje necesario para compartirla con los demás, y nos ayude a forjar cada vez más “una Nación cuya identidad sea la pasión por la verdad y el compromiso por el bien común” (cf. Oración por la Patria).

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