XI Sínodo - Movimiento de los Focolares

Respondiendo a la iniciativa de nuestro Arzobispo Monseñor Ñáñez de encontrarnos como comunidades para transitar y trabajar juntos por el Sínodo Diocesano, es que surge la idea de hacer un retiro juntos, todos aquellos miembros que nos sentimos parte de esta gran familia del Movimiento de los Focolares de la ciudad de Córdoba y de Alta Gracia.

Realizamos un momento de iluminación con palabras de nuestra fundadora Chiara Lubich que nos invita a redescubrir el Amor de Dios en cada circunstancia de la vida e impulsándonos a dar un paso hacia adelante: ¡anunciarlo al mundo!. Luego se generó un momento de la comunión que nos permitió conocer la “perla” que es el otro y gozar de la intervención del Amor de Dios en la vida de cada uno. En un clima de alegría y fraternidad continuamos elaborando las respuestas a los instrumentos de trabajo.}

Se percibe en todos la solemnidad y el compromiso en dar respuestas con el testimonio a lo que nuestra Iglesia local y la sociedad cordobesa nos pide: “Continuar anunciado: ¡Dios te ama inmensamente! ¡Dios nos ama!”

Algunas impresiones:

“Este trabajo sobre el Sínodo en la Iglesia de Córdoba me ha hecho reubicarme en mi compromiso en la sociedad y como cristiana en la Iglesia. Comprendí que la certeza de sentirme amada por Dios es lo que me permite “ubicarme” en mi compromiso como cristiana.” (Marcela)

“Entre nosotros nos conocemos pero no compartimos nuestras historias, nuestras experiencias del encuentro con Dios, fue lo más bello del retiro. También me di cuenta que muchas veces me “quejo‟ de lo que no me gusta de nuestra iglesia y hoy pensé que ese Jesús al que quiero es el mismo que fundó su Iglesia… y que la llevará a su designio”. (Hernán)

“Estuvo buenísimo esto de sentirnos Iglesia, Pueblo de Dios. Me copó el hacerlo todos juntos: de distintas edades y vocaciones porque no nos conocemos entre todos. ¡Me gustó un montón el sentirnos parte de una comunidad! Con respecto al Sínodo siento que la Iglesia está dando un paso inmenso dándonos esta oportunidad de decir lo que pensamos. Siento que tengo “voz y voto” sobre lo que se está haciendo en la Iglesia y lo que podemos cambiar. (Javier)

“Este trabajo para el Sínodo es una invitación a “hacerme cargo de mi fe, de lo que creo. Que la Iglesia me dé “voz y voto” para decir lo que pienso me impulsa a no inhibirme a la hora de mostrar en mi ambiente la fe que profeso”. (Sol)

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