Servicio de Comunicación Pastoral Arquidiócesis de Córdoba

La Casa de la Hospitalidad nació por iniciativa comunitaria de las parroquias de Cosquín, Córdoba, para albergar a mujeres víctimas de la violencia de género que llegan de todo el país. Su micro emprendimiento de comidas es parte del Pre Cosquín 2017 y el puesto se puede visitar en el Patio criollo o Patio viejo de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario frente a la Plaza Próspero Molina.

En la actualidad la casa, con capacidad para 35 personas, alberga a cinco mujeres con sus hijos. Hasta hace unos días eran seis chicas y 24 niños viviendo en la Casa de la Hospitalidad, que lleva por nombre Anne Tullaye de Werpachovska en honor a la fundadora y constructora de las dos primeras habitaciones que dieron lugar a la infraestructura actual.

Ana María coordinadora general de la Casa y gestora del proyecto, cuenta que ya pasaron por la Casa, con diversos tiempos de permanencia, unas 80 mujeres provenientes de distintas provincias argentinas (de 22 a 34 años), todas con sus hijos, víctimas de la violencia de género; que iniciado el proceso de trámites por denuncia, orden de restricción, necesitan un lugar para atravesar el momento de mayor desprotección y soledad.

Esta determinación, afirma Ana María, “significó un gran esfuerzo y trabajo del voluntariado de las parroquias de la ciudad, ya que no sólo había que poner en condiciones la casa, sino además “armar” un lugar cálido para el bienestar de las ingresantes. Los voluntarios, -agrega Ana-  aprendimos a trabajar en un “contexto vulnerable y con personas vulnerables”, y a acompañar a las víctimas en el proceso de empoderamiento y autonomía personal. Además la mayoría de las mujeres, también son víctimas de otra problemática como la pobreza, “llegan a la Casa normalmente sin nada de nada, hasta sin ropa, ya que lo hacen huyendo del agresor, y después de varias horas que lleva la denuncia”.

Lo que influyó decididamente en la creación de la Casa fueron tres casos de femicidios/feminicidios ocurridos ese año en la ciudad de Cosquín, todos ellos evitables, afirma Ana.

Las cifras de la Unidad Judicial de Cosquín indican que en el 2015 en la ciudad de Cosquín se realizaban 112 denuncias por violencia de género ante la Unidad Judicial. En el 2016 fueron 278 denuncias por mes. Datos que solo indican los casos por “delitos comprobables”, estos son los hechos de violencia física visible por golpes, etc. quedando en el anonimato los casos de violencia psicológica, económica, sexual, entre otras.

El convenio con el Tribunal Superior de Justicia incluye para la Casa de la Hospitalidad un presupuesto, aportado por el TSJ, y el trabajo rentado de cinco personas, tres de ellas acompañantes las 24 horas del día, y el equipo técnico, conformado por una trabajadora social y una psicóloga. Todas las demás personas que trabajan por la Casa lo hacen de manera voluntaria. Eso incluye la coordinación general, la administración y el micro emprendimiento de comidas.

Cercanía que sana

Ana María comparte su experiencia personal “Puedo contar que fui a buscar mujeres a la terminal y a la plaza central, junto al padre Roberto Álvarez. Suelen llamarme por teléfono para que las acompañe a hacer la denuncia (uno de los momentos más dolorosos y en el que necesitan estar acompañadas), en distintos horarios y cualquier día, sin contar los casos que la justicia deriva de mujeres que no tienen forma de afrontar el futuro, sin familia, sin redes que permitan ayudarla.

Muchos de esos llamados telefónicos lo hacen a escondidas y muy rápidamente para que el agresor no se entere. Llegan temblando de miedo, con sus hijos a cuestas, todos llorando. En ese momento, tomamos un taxi y nos vamos a la Unidad Judicial, donde realizamos la denuncia, y luego en taxi hasta la Casa.

Hemos tenido todo tipo de situaciones: mujeres golpeadas, atadas, violadas (sus hijas abusadas), adictas. Mamás con hijos con multidiscapacidades, mamás sin familia alguna, ni hermanas, ni madres, ni tías. La mayoría de ellas, provenientes de la misma ciudad y de distintas provincias, llega a la Casa cuando ya ha realizado varias denuncias, con botones antipánico, cuando toman conciencia que el único camino es abandonar la casa donde viven ya que los agresores, muchas veces, no respetan las órdenes de restricción.

Lleva tiempo y trabajo generar conciencia en ellas, que abandonar al agresor es lo mejor, ya que ellas no quieren dejar sin padre a sus hijos, niños muchas veces víctimas directas, y en todos los casos  víctimas indirectas de la violencia”.

Un Hogar

El tiempo de permanencia de las chicas es transitorio, pero no existe un tiempo estipulado para quedase, ya que depende del crecimiento, fortalecimiento y empoderamiento de la mujer frente a la crisis. Puede variar en cada caso y depende de la decisión, del equipo técnico de la Casa, del equipo técnico del TSJ, y de la Parroquia, todos actores que deciden conjuntamente el egreso de cada chica.

Las mujeres viven en una CASA, por lo que pueden salir cuando sea necesario, para realizar trámites, al médico, a la escuela, o simplemente a dar un paseo con sus hijos. Las egresadas suelen venir de visita a la Casa a conversar, a contarnos cómo marcha todo. Los casos más complejos, los acompaña la Parroquia Nuestra Señora del Rosario aún después de egresadas.

Durante el día se realizan las actividades propias de cada casa, se limpia, se cocina, se descansa, se toma mate, se ve tele, se charla, se hacen trámites, se busca a los niños a la escuela, otras tejen y cosen, y algunas trabajan fuera de la Casa. El equipo técnico trabaja dentro de la Casa a la siesta, y si bien hay un cronograma de tareas que respetar, reciben visitas, el acompañamiento de mucha gente que las ayuda con ideas de recetas para cocina.

En el Pre Cosquín

A lo largo del Pre Cosquín y del Festival de Folklore la Casa de la Hospitalidad está presente con su puesto en el Patio de Comidas de la Parroquia, llamado “el Viejo Patio”, por ser el lugar donde nació el Festival, bajo el viejo algarrobo donde se reunían el cura párroco y otros vecinos para organizar lo que hoy es reconocido mundialmente como el Festival Nacional de Folklore de Cosquín.

Lugar familiar, simple, fresco para los días de calor, y entre las dulzuras se puede degustar tartas de frutilla, durazno, cerezas, multifrutal, Cheesecake, selva negra, ensalada de frutas, lemon pie, entre otras.

Contacto. Facebook  https://www.facebook.com/CasaDeLaHospitalidadCosquin/ Tel. 3541- 454219  –  03541-15620081

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