Informe: Stella Maris Juárez – Comunicadora de la Parroquia Asunción de Nuestra Señora. Despeñaderos, Red de Comunicadores Arquidiócesis de Córdoba

El pasado Sábado 9 de febrero asumió el Presbítero Marcelo Siderides como Párroco de la Parroquia Asunción de Nuestra Señora de Despeñaderos

A las 20 hs. Ingresaron al templo en procesión fieles portando la Cruz, las Santas Escrituras y la Luz, seguidos del Vicario Eduardo Córdoba, los Presbíteros Osvaldo Macaya, Marcelo Siderides y Monseñor Carlos Ñáñez.

La ceremonia de asunción comenzó con la lectura del Decreto Arzobispal de fecha 31 de enero de 2019, el que constituyó al Presbítero Marcelo Siderides como nuevo párroco de la parroquia Asunción de Nuestra Señora.

Acto seguido Monseñor Ñáñez bendijo el agua que fue esparcida por el Padre Marcelo sobre los fieles presentes en signo de renovación de las promesas bautismales.

Posteriormente Monseñor Ñáñez entregó el Evangelio al Padre Marcelo para su lectura.

En la Homilía, Monseñor Ñáñez expresó que la disponibilidad del sacerdote actualiza la palabra de Dios en el profeta Isaías cuando dice ´¡Aquí estoy yo! Envíame a mí´. Manifestó que valora mucho la generosidad del sacerdote, del Padre Marcelo Siderides y del Padre Osvaldo Macaya, a quienes les dio las gracias.
Dijo: “El sacerdote es un pastor en medio del pueblo, el sacerdote forma parte del pueblo, de la comunidad cristiana que le da pertenencia, oportunidad y desafío de estar dedicado a ese pueblo y comparte el bautismo. Es una invitación para el pastor el dedicar y profundizar el servicio, y que el servicio legitima la autoridad: ´Papa Francisco´.
El pastor al frente guía, orienta y anima a la comunidad que le ha sido confiada.
El pastor atrás acompaña, espera para que nadie sea excluido. Su labor demanda paciencia y mansedumbre, características de Jesús.
Al frente, al medio y atrás del pueblo compartiendo la senda del Evangelio. En adhesión a una buena noticia, al mensaje, el Evangelio, Jesucristo. Con función y servicio a brindar.
La parroquia somos todos. Es la Iglesia entre las casas: ‘San Juan Pablo II´. El Espíritu Santo anima a los laicos desde el Bautismo y la Confirmación. Basta hablar con el corazón, un corazón creyente. Ser una Iglesia Santa: ´Papa Francisco´”.
Pidió a la comunidad salir por las casas a anunciar el Evangelio, que la nueva noticia de Jesús llegue a todos como Jesús le propone a Pedro ´De ahora en adelante serán pescadores de hombres´.
Añadió: “Ésta comunidad honra a la Virgen en uno de sus misterios más bonitos, la Asunción, hacia donde vamos, la resurrección. La Elevada a los cielos sigue acompañándonos y ayudándonos. Que la protección de la Virgen acompañe en la nueva tarea. Hagan lo que Jesús les diga, lo que Jesús nos dice en su palabra y en su corazón”.

Seguidamente el Padre Marcelo renovó sus votos de fe y se comprometió a cumplir con diligencia y fidelidad su labor en el ejercicio del ministerio. Y pidió ayuda a Dios.

Al momento de las ofrendas se presentaron los Óleos Santos consagrados, los que fueron entregados al Padre Marcelo; se presentaron el Pan y el Vino, los que también se entregaron al Padre Marcelo. Las Misioneras de Schoenstatt se pusieron al servicio de la comunidad acercando al altar las Virgenes Misioneras. El Grupo de Oración y Adoración a Jesús Misericordioso y a la Virgen hicieron su ofrenda al altar. La Comisión Nuevo Templo bajo la Advocación Sagrado Corazón de Jesús y María Auxiliadora acercaron al altar sus imágenes religiosas. También hicieron su ofrenda los Grupos de Catequesis, de Liturgia y el Coro Parroquial que con sus voces y canto alaban doblemente a Dios.

Acto seguido Monseñor Ñáñez hizo entrega de la llave del Sagrario y del Pan de Vida al Padre Marcelo, y lo nombró custodio y fiel administrador del Santísimo Sacramento. Y en comunidad pedimos al Señor que ilumine y fortalezca a nuestro nuevo párroco.

El Padre Marcelo agradeció a las personas que prepararon la parroquia, al Arzobispo y a las personas que concurrieron. Dijo: “Es un momento muy importante en lo personal y lo comunitario. La disponibilidad tiene una renuncia, que se entiende y engendra alegría a la luz de la fe. A una Comunidad le pido que me deje ir y a la otra que me adopte”. Invitó a recibirlo y aceptarlo de manera religiosa que viene de la fe. Añadió: “Nos toca vivir la fe en un tiempo muy desafiante. El mundo de hoy necesita del testimonio de los creyentes”. E invitó a caminar juntos. También expresó: “Necesitamos volver a centrarnos en el Espíritu del Colegio Parroquial, los jóvenes son fuente de testimonio precioso” y se comprometió a trabajar en esa línea. Pidió a todos que recen por él, para recibir de Dios la luz. Y manifestó que confía en que Dios lo va a acompañar y va a hacer fecundo éste caminar conjunto.

La ceremonia culminó con la bendición de Monseñor Ñáñez.

El pueblo fue testigo del acontecimiento, el que fue sellado con un fuerte aplauso, mientras el coro parroquial interpretaba cantos.

El Equipo de Liturgia agradeció a todas las personas que colaboraron y entregó un recordatorio a los presentes.

Por último, se invitó a los presentes a compartir un ágape en el salón del Colegio Parroquial.

Estimado Padre Marcelo

La Comunidad Parroquial de Despeñaderos, bajo la custodia de Nuestra Señora de la Asunción y de San José, le da la más cordial bienvenida y lo recibe con los brazos abiertos.
Estamos dispuestos a acompañarlo y a trabajar juntos en esta nueva misión pastoral que hoy se le encomienda.
Que la Virgen, Madre suya y Madre nuestra, nos lleve a Jesús y en Jesús se nos manifieste una vez más el inmenso amor del Padre por todos.
Damos gracias a Dios porque nuestro Arzobispo Monseñor Carlos Ñañez, pensó en nosotros enviándonos un Sacerdote.

Oración por nuestro sacerdote

Dios Espíritu Santo, en este día Te pido que vuelvas a inundar el alma de Tu sacerdote Marcelo Siderides como en el día de su ordenación. Que vuelva el a sentir el gozo, la felicidad, la emoción tan grande de ese día.
Espíritu Santo, enciende en el corazón de este sacerdote tuyo el FUEGO DE TU AMOR. Un fuego que le dé calor a él primero y luego que la chispa de ese fuego contagie a todos los que se acerquen a él. Un fuego que caliente a los que tengan frío en su corazón, que sea una llama de amor que no se apague nunca, ni de noche ni de día. Que sea un fuego que queme todo los resentimientos, todos los malos recuerdos, todo lo negativo, todo el dolor, toda la falta de amor, todo lo que necesita renovarse.

Y que brote de ese mismo corazón un RÍO DE AGUA VIVA, un río que apague primero la sed de éste tu siervo, su sed de Dios, su sed del Amor de Dios, su sed por la salvación de las almas. Y que sea una fuente de donde las almas puedan encontrar y experimentar el AMOR DE DIOS, su misericordia, su perdón por medio de la absolución dada por Tu Hijo Jesucristo a través de las manos de este sacerdote tuyo.

Madre Nuestra María Santísima, Madre del verdadero Dios por quien, en quien y con quien vivimos, hoy te suplico humildemente que intercedas por tu hijo Marcelo. Cúbrelo con tu manto y protégelo de todos los males y de las asechanzas del demonio. Sé tu nuestra guía, nuestro lucero, nuestro faro, enséñanos el camino al Cielo donde por medio del amor, la misericordia y el perdón de Dios esperamos gozar por siempre del Amor de Dios , junto contigo por siempre.
Gracias por tu amor y por tus cuidados maternales.

Amén

“El Espíritu Santo nos anima. Caminamos juntos”.

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